Una pelirroja tetona cabalga su consolador como si fuera una polla de verdad
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8 horas atrás
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No tiene prisa. Nunca la tiene. Cada movimiento es lento, deliberado y lo bastante provocador como para mantenerte mirando. La forma en que se mira a sí misma, la forma en que se mueve como si ya supiera el efecto que causa… todo forma parte del momento. La confianza la envuelve como una segunda piel, convirtiendo algo sencillo en algo imposible de ignorar. No solo estás mirando, te has dejado atrapar por su ritmo, esperando a ver qué hace a continuación. Y la verdad es que… a ella le encanta. Quédate un rato más, puede que no quieras irte.
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